viernes, 15 de mayo de 2009

El nuevo MLN, llamado a los zapatistas y a la izquierda

 

22 de septiembre de 2008

Un cartel de cuarenta movimientos / Publicado en el periódico “Il Manifesto” / Desde Ciudad de México
El 13 y 14 de septiembre en la inmensa sala de Armas de la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca de Ciudad del México, alrededor de mil quinientos delegados de más de 40 organizaciones, movimientos sociales, comités, sindicatos y fuerzas políticas, se dieron cita para celebrar con un día de anticipación, y a su manera, el “Grito” de independencia que 198 años atrás hizo del México un país libre de la invasión española. Esta vez, pero, el objetivo es liberarse de la ocupación producida por un gobierno de derecha y de su modelo capitalista, que en México, más que en otros países de América Latina ha profundizado sus raíces. Para lanzar el propio grito de independencia los movimientos mexicanos decidieron constituir el MLN: Movimiento de Liberación Nacional. México parece una mina a punto de estallar
Un país que se sumerge en una ingobernabilidad sin precedentes, en una clima de violencia que produce casi 30 muertos al día y con una fuerte  insatisfacción popular en aumento. Sólo desde inicios de enero al 12 de septiembre de este año, se han cometido 3202 homicidios, marcando así un aumento del 80% con respecto a los datos del 2007.
Por otra parte, son más de un millón y medio los mexicanos que han dejado el país en los últimos dos años,  más del doble con respecto al pasado. La tasa de crecimiento económica es inferior a la de Haití, aumenta la pobreza y la desocupación está fuera de control. En este contexto el MLN representa una iniciativa política que tiene como objetivo la construcción de un nuevo proyecto de nación a través de la movilización permanente. Una organización de organizaciones que preservando la autonomía de cada grupo quiere articular a nivel nacional la infinidad de luchas sociales y políticas del país, apuntando abiertamente a desafiar el gobierno de derecha de Felipe Calderón, en el poder desde hace dos años gracias a un fraude electoral frente a su contendor el candidato de centro izquierda Andrés Manuel Obrador.
En el salón circundado de gigantes fotografías de algunos de los personajes más representativos de la historia latinoamericana, entre ellos Emiliano Zapata, Pancho Villa, Che Guevara, Camilo Torres, se vive un continuo de voces e intervenciones en el palco principal. Están los sindicalistas de los  maestros de Morelos, Zacatecas, D.F. Aguascalientes, San Luis Potosí, Querétaro, Durango, Guerrero y aquellos de la histórica “sección 18” de Michoacán y “sección 22” de Oaxaca, quienes han paralizado sus estados con una movilización permanente de más de 160.000 maestros contra la reforma educativa. Está el Sindicato más viejo de México, los tranviarios, el movimiento organizado “Aquí Estamos” con decenas de sus cooperativas, la unión de abogados, la unión popular de vendedores ambulantes “28 octubre”, las organizaciones campesinas y diversas comunidades indígenas de Chiapas y San Luis de Potosí, los movimientos urbanos “villistas”, las mujeres de San Salvador Atenco y muchos otros más. También están los partidos de la llamada izquierda revolucionaria, que han dejado aparte los sectarismos comprendiendo el momento histórico y la necesidad de dar vida a un proyecto unitario que sepa hablar al país.
Un congreso constituyente en el cual emergen claramente las líneas políticas de acción que acogerá el MLN sobre algunas de las cuestiones más importantes de la agenda nacional. Para octubre ya ha sido convocado un paro “patriótico” para bloquear los proyectos de las derechas de demolición de lo que queda de la economía nacional.
Septiembre será de hecho un mes crucial para México, dado que se discutirán algunas de las reformas estructurales que el gobierno quisiera imponer. Sobretodo la cuestión de la privatización del petróleo y la empresa de Estado PEMEX, ícono de la economía nacional y de la identidad del país. Fue precisamente Lázaro Cárdenas, presidente de 1932 a  1938 quien nacionalizó el petróleo decretándolo en la Carta Constitucional. La gravísima crisis económica que golpea a México ha traído como consecuencia una fuerte ofensiva de la derecha, de las multinacionales y del gobierno estadounidense que apunta a reestructurar el país a través reformas sin precedentes.
El objetivo es el de privatizar todo lo que sea posible, creando mercado para un sistema económico y social ya en crisis en diversas partes. El precio lo pagarán decenas de millones de mexicanos que viven en condiciones de pobreza, pero sobretodo aquellos que gozaban de un mínimo de protección social y sindical.
De hecho, a la privatización del petróleo, le siguen la reforma del sistema educativo y del trabajo. La primera se llama “Alianza para la calidad de la educación” que apunta a desmontar definitivamente la educación pública. La segunda es la reforma del ISSSTE – Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado-  ya aprobada en marzo del 2007 y que cancela las pensiones de 18 millones de trabajadores, la jornada de 8 horas de trabajo elevando el horario a 72 horas semanales de trabajo y elimina los contratos colectivos, entre otras cosas.
A este se le suman la reforma judiciaria y religiosa, el aumento de los gastos militares y la incorporación al ASPAN – el plan estratégico militar de defensa de América del Norte-, la consolidación de los acuerdos comerciales con USA y la firma del Plan Mérida, que legaliza la participación militar y policíaca de los Estados Unidos, subordinando el ejército mexicano al Pentágono.
Esta profunda crisis está generando en México una enorme ondeada de protestas y movilizaciones paragonables sólo a la época de la revolución mexicana de 1910. Son muchos los que de hecho creen que difícilmente Calderón terminará su mandato en el 2012.
Sobre su futuro también incidirá sensiblemente el resultado de las próximas elecciones en Estados Unidos, dados los vínculos que la derecha mexicana tiene con el clan Bush y los petroleros estadounidenses del gobierno. Una eventual victoria de Obama podría dejar a Calderón aún más expuesto a los vientos de rebelión que soplan como nunca en estas partes.
Por su lado, Obrador, fuerte por el momento por su gran capacidad de convocar en plaza centenares de miles de ciudadanos, a pesar de la profunda crisis institucional y de credibilidad en la que se encuentra su partido de referencia, el PRD – partido revolucionario democrático- parece seguir su camino descartando por el momento una alianza con los movimientos sociales.
Sin embargo, dada la situación explosiva que se vive, la necesidad de una convergencia con las fuerzas sociales no podrá ser ignorada por mucho tiempo.
“Dar vida a un segunda independencia” es el objetivo político del MLN que desde su congreso constituyente lanzó un llamado a los otros dos protagonistas de la vida política mexicana, la Convención Nacional Democrática –movimiento espontáneo que reconoce como legítimo presidente a Obrador- y el EZLN –ejército zapatista de liberación nacional.
“Privilegiar la unidad y unir todos los mexicanos en la integración de un nuevo proyecto de nación. Construir una institucionalidad nueva a partir de los movimientos sociales y populares”. 

Giuseppe De Marzo / www.asud.net  /

Traducción al español: Salima Cure, A Sud

No hay comentarios:

Publicar un comentario